miércoles, 7 de septiembre de 2016

Un día para no olvidar: la historia de despropósitos que jamás conté.

Hoy quiero compartir con vosotros una de mis mejores aventuras para conseguir ver un sólo pájaro. Una historia que demuestra que el Pokémon Go es un chiste al lado de los que nos gusta buscar especies en la vida real, y de lo locos que podemos llegar a ser los pajareros, con un final de la historia, que yo calificaría de disparatado.

El culpable de lo que os explicaré hoy, no es otro que el Surf scoter (es decir, el Negrón costero -Melanitta perspicillata), y es que os digo el nombre en inglés, porque todo ello ocurrió cuando vivía en la ciudad de Aberdeen, al Norte de  Escocia, hace ya más de dos años.

Negrón costero - Ànec negre americà (Melanitta perspicillata)

El Negrón costero, es una anátida que habita en Norteamérica, pero de vez en cuando se observa algún individuo en Irlanda o Gran Bretaña. Para mi suerte, resulta que había un par de individuos camuflados en un grupo de unos 300 negrones comunes (Melanitta nigra) en la costa escocesa. Además, esos dos individuos eran machos adultos, por lo que encontrarlos sería relativamente fácil...(o eso creía).

Distribución del Negrón costero. El punto rojo marca la zona de avistamiento.

La cosa es que el grupo en cuestión fue divisado cerca de mi casa, por lo que al salir de trabajar, fui a buscar el telescopio (uno del estilo Lidl que compré allí para salir del apuro), y seguidamente, directo con mi bicicleta, hasta el lugar del avistamiento. Lamentablemente, no había ni el más mínimo rastro del numeroso grupo, por lo que pensé que ya había perdido mi oportunidad.

Seguramente el mejor telescopio que existe por menos de 50€

Para mi suerte, resulta que al día siguiente se encontró del nuevo al grupo en una zona más al norte pero  no muy lejana. Así que, por segunda vez, al salir de trabajar fui de nuevo a buscarlos. Afortunadamente era en junio, y se hacía "de noche"  tarde.

Pero por lo visto, mi suerte era mala, ya que al llegar a la playa en cuestión, no había ni rastro de ningun Melanitta. No me lo podía creer, ya había ido dos días seguidos, y ni si quiera pude ver un simple negrón común. Sin perder la esperanza, barriendo la zona con el telescopio, vi una mancha de muchos individuos negros en la lejanía, muy cercanos a la línea de costa, por lo que decidí acercarme andando por la playa, puesto que los accesos por carretera eran muy limitados y no sabía como llegar con la bicicleta.

Negrón costero ilustrado en la Collins Bird Guide


Negrón común ilustrado en la Collins Bird Guide

Total...me puse a andar y a andar y a andar...y tras más de una hora andando sobre la arena bien cargado, no tuve más remedio que rendirme y regresar por dónde había venido, viendo que no recortaba grandes distancias con el grupo, y sabiendo el largo camino que me esperaba de vuelta.

Dos intentos completamente fallidos. Ya estaba desesperado y viendo como poco a poco se desplazaban al norte, eran pocas mis esperanzas de poder verlos.

Pero entonces llegó el tercer día. De nuevo se repetía la historia, pero esta vez los habían divisado mucho más al norte. Ya estaban muy lejos, no tenía coche, y encima estaba lloviendo. Todo estaba en mi contra, y viendo el éxito que había tenido hasta aquel momento, pensé que era una locura el ir hasta allí.

Finalmente, pero, mis frikismo y mis ganas se impusieron me convencí a mí mismo que la tercera sería la vencida. Así que miré como llegar en google maps, y por suerte había un carril bici paralelo a la autovía que me acercaba a la zona.

Pero los caminos que accedían a la playa quedaban lejos del objetivo, y no tenía ningunas ganas de volver a caminar por la arena, así que viendo la zona por imagen satélite, decidí que la forma más rápida sería ir campo a través (menuda cagada de decisión...).

Este es el camino que planifiqué seguir

Total, que me fui y me puse a pedalear por el carril bici. "Qué avanzados están estos escoceses que tienes un carril bici par llegar a cualquier sitio" pensé mientras me mojaba a pesar de llevar chubasquero. 

Este es el camino por el que pedaleé. Recordad que allí arriba se conduce por la izquierda.
Imagen extraída de Google Street View.

¿¡Y qué pasó de repente!? Que al seguir el camino tras una rotonda...¡¡se acabó el carril bici!! No podía ser verdad...estaba lloviendo, y aun me quedaba un buen trozo. ¿Qué hubiera hecho cualquier persona sensata en esta situación? Exacto...volver por dónde había venido, y dejar al dichoso negrón tranquilo. 

¿Pero yo soy, acaso, una persona sensata? No, no, no...por mis co***** tenía que ver ese bicho, ya había llegado demasiado lejos. Además, tenía mi luz trasera roja, por lo que los coches podían que verme perfectamente (también llevaba casco, que estoy loco, pero no tanto). 


Este es el punto en el cual el carril bici desapareció.
Imagen extraída de Google Street View.


Así que seguí adelante, ¿y sabéis que pasó entonces? La luz trasera se abrió, y las pilas rodaron hasta el medio de la autovía, por lo que no podía recogerlas...increíble. ¿Podía pasarme algo más? Ya no podía hacer nada, sólo podía seguir adelante, así que me puse a pedalear por el miniarcén como nunca lo había hecho, cagando leches y sin bajar el ritmo, hasta que finalmente llegué a mi destino.

Por fin había llegado, encima dejó de llover, y un corzo se cruzó por delante mío para darme la bienvenida, mientras un escribano palustre cantaba medio escondido en unas cañas cerca de dónde até la bici.

Corzo/Cabirol (Capreolus capreolus) en la zona próxima de la playa

Parecía que lo más difícil había pasado...solo tenía que cruzar el campo y...noooo!! No podía ser verdad!! El campo en cuestión era un campo de ortigas!! Y no ortigas de dos o tres palmos de altura, no...ortigas como yo de altas!! Busque algún palo que me ayudara a abrirme camino, pero no había ninguno en condiciones...así que mi brillante mente decidió que lo mejor sería usar el trípode (que me compré allí de segunda mano) a modo de machete, con ta buena suerte, que después de desplegarlo y haber abierto camino hasta medio campo, me cargué una de las patas.

Escribano palustre / Repicatalons (Emberiza schoeniclus) con plumaje nupcial, dándome la bienvenida

Pero eso no era suficiente para desanimarme. Plegué las patas que no se habían roto, y seguí abriendo camino con la pata rota, hasta que llegué a un riachuelo, previo a las dunas que me indicaban el final del trayecto.

¿Qué pasaba? Que la imagen satélite de google maps no me indicaba que el riachuelo en cuestión se encontraba entre dos "taludes", sin manera lógica de pasarlo. Además, obviamente estaba limitado por ortigas. La única manera posible era saltar de un lado a otro, aun sabiendo que no lo lograría porque era bastante ancho (y mira que yo salto mucho, eh?). Así que lo primero que hice fue coger la mochila,  con prismáticos y telescopio dentro, y tirarla al otro lado. Luego cogí el trípode, y lo tiré al otro lado. Y finalmente, la cámara, que se me había olvidado poner en la mochila, y la tiré al otro lado. No pasaba nada, las ortigas lo amortiguaban todo.

Ya sólo quedaba yo...así que cogí carrerilla, salté, y ale...directo al agua!! Claro que sí! Que más daba, si ya me había mojado con la lluvia, aunque ahora tenía las botas impermeables llenas de agua. Y encima, para salir, no tenía más remedio que agarrarme de las ortigas, pero ya todo me daba igual, estaba a cuatro pasos de llegar a la playa, y después de todo lo que había pasado, el orgullo pesaba más que el resto.

Total, que finalmente subí la duna que me obstruía la vista de la playa, y desde lo alto de ella, pude ver que estaba justo en el medio de una larga línea de Negrones comunes que se extendía a lo largo de playa, tal y cómo se observa en la foto posterior (aunque la foto sólo muestra un trozo de dicha línea).



Por fin, después de tantas penurias los había encontrado!! Pero aun no se podía cantar victoria, empezaba mi particular "Buscando a Wally". Tenía que encontrar un negrón con la nuca blanca, y no sería tarea fácil. En el foro dónde se informaba de dichos avistamientos, vi como el día anterior, uno explicaba que tardó dos horas en encontrarlos una vez se puso a buscarlos.

Seguramente a muchos os parezca una exageración de tiempo, a mi también me lo parecía, hasta que me puse a ello. Me puse a buscar y lo que veía era un montón de negrones durmiendo con la cabeza escondida, otros de culo, el pequeño oleaje que te los tapaba y destapaba... empezabas a observar por una punta, y cuando ibas por el medio, veías que un grupo numeroso del extremo opuesto iba volando al otro lado, y viceversa, por lo que tenías que volver a empezar. Y otra vez, unos que se iban volando para aquí, otros para allá (peor que los trileros era eso). Luego te parecía ver una nuca blanca de uno que nadaba pero entonces se sumergía y perdías el rastro, un grupo de gaviotas te impedían observar unos cuantos negrones, llegaba un grupo de Eiders que se unían a la fiesta para facilitar las cosas, etc.

Vamos, eso era un cachondeo. Pero para estas cosas ya se sabe que hay que tener paciencia. Y la paciencia dio fruto al cabo de media hora, cuando por fin pude ver a uno de ellos. Estuve observándolo apenas 20 segundos por el telescopio cuando decidí apartar la vista para coger la cámara y fotografiarlo...y ya no pude volver a encontrarlo. Había sido una observación corta y no de muy buena calidad, pero por fin había logrado mi objetivo. 

En ese momento, estaba tan contento por haberlo logrado, después de tener que pasar tantas desgracias, que lo celebré de una forma muy peculiar.

Así son las playas en el noreste escocés


La cosa es que me estaba meando en exceso. Miré a ambos lados, y como solía pasar por esa zona, la extensa playa estaba desierta, así que no lo dudé. Digamos que liberé a cierto pájaro, y como estaba eufórico por haber logrado ver al Negrón costero, empecé a girar rápidamente sobre mí, cual peonza, mientras vaciaba mi bufeta, por lo que creé una especie de tornado amarillo, a la vez que no paraba de cantar: "Ooooeeeee oe oe oeeeeeeee ♪♫, ooooeeeeeeeeeeeee oooooeeeeeee  ♪♫" .  Sí...una imagen muy dantesca, pero era mi particular forma de celebrarlo. Pero la cosa no acaba aquí.

Como acabo de decir, había mirado a ambos lados de la playa y no había nadie, pero había un punto dónde no había mirado: la duna que había detrás de mi...Sí, amigos, al acabar de hacer el tornado giratorio orinístico, vi que había un hombre justo en lo alto de la duna mirándome con cara de "¿¿Pero que narices acabo de ver??". No tenía ni idea de dónde había salido, sólo sé que ese hombre había visto un gran espectáculo que nunca nadie esperaría ver.

¿Y cuál fue mi reacción? Me partí la caja. Me entro un ataque de risa, y mientras no paraba de reír, recogí todos los trastos y decidí volver por dónde había venido para finiquitar la que había sido mi jornada pajarera más dantesca.

En resumen, un día para no olvidar jamás, pero que valió la pena con tal de ver a esta rareza.

Para despedirme, aquí os dejo con una foto de google, porque como ya os he dicho, yo no pude hacerle ninguna. 

Negrón costero - Ànec negre americà (Melanitta perspicillata)

15 comentarios:

  1. Entusiasmante cuento Pancho! Te leía y me parecía verte hacer lo que contabas hahahaha. Fantástico!
    Por alguien que no es pajarero parecen locuras, pero efectivamente, perdemos la noción de la conciencia y del tiempo. Si esta es una opción para ser felices ... bienvenida sea!
    Saludos.

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    1. Bien dicho Piero!! Qué bien nos lo pasamos con las aves!! Gracias por comentar.
      Saludos!

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  2. Enhorabuena por el avistamiento, una pena lo de las fotos, pero aveces no tienen relevancia, sobra con el entusiasmo. Precioso el reportaje, un abrazo desde Cantabria.

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    1. Gracias Germán! Sí, las fotos a veces no hacen falta, pero si la consigues entonces la jornada ya ha sido inmejorable jeje

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  3. Qué locura!!! Lo de la cámara suele pasar....

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  4. Vaya momento más loco y que genial contado. Sólo recordarlo ya seguro que mereció la pena. Un saludo, Belén

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    1. Locura máxima jajaja. Gracias por comentar Belén! Nos leemos!

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  5. Muy bien narrada esa enloquecida búsqueda del Porrón, Pancho. Entretenida y divertida de leer. No conseguiste la foto, pero esos segundos de avistamiento debieron de resultarte eternos...

    Saludos desde Donosti
    Alfredo

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    1. Pues si Alfredo, esos segundos fueron la gloria jajaja. Muchas gracias!

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  6. lapsus.... quería decir Negrón...

    Saludos
    Alfredo

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  7. Pedazo de experiencia que viviste Pancho, los que somos pajareros conocemos ese entusiasmo por ver una sola especie y las locuras que llegamos ha hacer para conseguir avistarla. No hiciste ninguna foto con la cámara pero seguro que ha quedado en tu mente gravada la imagen del costero que viste, espectacular.
    Un saludo Pancho.

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    1. Y qué lo digas! Estamos muy locos los pajareros xDD Gracias por comentar!

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  8. Un buen relato. Me has hecho pasar un buen rato leyéndolo.
    Batallitas de pajareros ;-))

    Saludos desde el norte.

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    1. Me alegro, porque esa era mi intención jeje. Buen blog el tuyo, por cierto. Ya leí lo de los mosquiteros bilistados y la teoría del campo magnético, que no la había contemplado en mi entrada.

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